domingo, 29 de agosto de 2010
Sobre el amor.
Pero el amor tiene un inicio, un proceso y un final en ti mismo. Hasta que no te conozcas lo suficiente para amar tus luces y perdonarte tus sombras, quizás no ocurra el romance. Necesitas primero sentirte plenamente llena de ti misma, serena a solas, totalmente consciente de que puedes lograr tus más anhelados sueños con paciencia, disciplina, autoestima y una fe férrea en tus capacidades innatas. Ningún hombre puede hacerte sentir amada sin que antes lo logres tú por ti. La queja, la crítica constante hacia los demás, la ausencia de asombro cotidiano por la maravilla de estar viva, la apatía, el esperar más recibir que dar, la pereza en buscar tu vocación, la búsqueda continua de la aprobación ajena y el desánimo ante las opiniones de los otros nos vuelven esclavos y poco atractivos. La libertad es el síntoma más certero del amor y la libertad llega cuando tomas la desición de amar todo y de elevarte por encima de lo que llamas "problemas". Todos padecemos en el planeta, sin embargo sufrir o no es una decisión no una circunstancia inevitable. El amor es un entendimiento, una fragancia que desprendes cuando hayas hecho ese trayecto, no una relación.
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